sola. frente al mar... enorme y fiero. azul y verde.
mar, no puedo escribirte más ni mejor de lo que te escribió Alfonsina.
corazón fiero de ritmo desigual
Mar, cada vez que te veo a los ojos pienso en ese poema escrito hace tantos años y pienso en que yo también quiero ser como vos.
espero que no te moleste que te tutee, es que siento que te conozco tanto, querido mar.
vos sos exactamente todo lo que no soy.
tu enormidad, paciencia, tu fiereza y tu intensidad. son realmente cosas que te envidio, queridísimo mar.
me gustaría tenerte junto a mi siempre. para recordarme que no solo hay que respirar sino que también hay que luchar.
Mar, vos y tu viento compañero del este me hacen pensar, me hacen reflexionar, recordar, recapacitar, delirar. vos. mojádome tímidamente los pies a tus orillas, mientras tu compañero me despeina tan prolijamente los cabellos.
camino por tu orilla pues me da miedo adentrarme en tu enormidad.
¿qué pasaría si encuentro que no sólo me falta tu fiereza sino también tu profundidad o tu altanería? No, mar.
no quiero realmente saber todo lo que falta de vos y además darme cuenta que nunca lo podré obtener, porque siempre estarás un paso adelante de mi, No mar, no me invites a tu desierto de agua verde. no puedo ir sola, necesito no estarlo y vos, tan intimidante y gallardo. vos podés estar solo y eso no impediría que tus olas bravas golpeen ferozmente contra las piedras.
¿lo ves, queridísimo mar? nunca podré ser como vos, la ferocidad no es parte de mi naturaleza.
aunque pueda parecer que así es. en realidad solo quiero tapar mi suavidad extrema de algodón, mis débiles ojos de pan mojado y mi corazón. etéreo como tu espuma.
oh, mar! enorme mar! hermoso mar!
prometo ser tu fiel pupila, tu dulce servidora, si tan solo me enseñaras como rebelarme ante el olvido o deslizarme entre las sombras.
Mar, yo pido tu sabiduría para vencer el dolor que a mi alma aqueja. para reestablecer la paz en mi ser. para olvidar que la mierda existe. para volver a creer. mar, es todo lo que pido.
espero tu respuesta como siempre, humedeciendo mis pies en tu orilla y mirando tu inmensidad imponente, en el horizonte.
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